Por- Spanish Classroom

Siempre que los estudiantes preguntan por qué los hispanohablantes hablan de formas diferentes, me remonto a mi época universitaria cuando mi estimado profesor de Dialectología trataba de explicarnos y mostrarnos un sinfín de dialectos del español.

De acuerdo a la definición de la Real Academia Española, el dialecto es una “variedad de un idioma que no alcanza la categoría social de lengua”. En otras palabras, es la evolución y la adaptación de un idioma al entrar en contacto con otras lenguas y culturas con las que ha de convivir por un largo periodo de tiempo. De hecho, el español es un dialecto que se deriva del latín vulgar, entendido el mismo como latín cotidiano del pueblo y que se diferencia del latín clásico que se encontraba en los textos literarios de la antigua Roma. Estos dialectos son conocidos como lenguas romances y son más de veinte, entre ellas el francés, el italiano, el portugués, etc.

Aunque el Diccionario de la lengua española define el vocablo como el “conjunto de las particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que caracterizan el habla de un país, región, ciudad, etc.”, pienso que hay una estrecha relación entre ambos términos. El acento, en su caso, es la representación fonética de esa variación dialectal.

Por solo mencionar algunos, el argentino y el uruguayo con su “ch” son acentos que suelen llamar la atención de los estudiantes. La mezcla de sonidos que llevaron los inmigrantes italianos impregnaron el castellano de Argentina y Uruguay, especialmente en las capitales de ambos. Los acentos caribeños con su intercambio de “r” por “l” y la aspiración de la “s” al final de las palabras y la debilidad de la “d” intervocálica también confunden a algunos estudiantes.

Todos ellos demuestran que el español no es un sistema lingüístico cerrado y estático. Al contrario, es un idioma que posee una variedad indescriptible de acentos y variaciones dialectales que cambian de región en región por su contacto con otras lenguas indígenas, africanas y europeas, entre otras. Hoy en día los medios de comunicación y el acceso a la información a una escala global también están incidiendo y transformando el idioma. La incorporación de anglicismos cada día es más frecuente. En vez de “centros comerciales” hoy tenemos malls y en vez de decir “bien”, el ok se ha convertido en la palabra favorita de grandes y chicos.

Lo más importante que debemos enfatizar como instructores de español, es que no existe un “español bueno” ni un “español malo”. Las variaciones dialectales y fonéticas del español simplemente enriquecen y fortalecen el idioma, ya que nos dan la oportunidad de sentirnos representados lingüística y culturalmente.

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