Por- Linda Ojeda

Cuando se habla de poesía resulta inevitable pensar en la belleza en todas sus formas inimaginables de expresión. La Real Academia Español la define como: manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa. Etimológicamente, la palabra poesía viene del griego “poiesis” que significa crear o fabricar.

De ahí, que el poeta (del griego “poietés”) tiene la facultad de abordar aspectos normales de la realidad y transformarlos con gran creatividad hasta hacerlos materia en un texto elegante y hermoso que supera los límites de razonamiento. La poesía nace en el alma del poeta, en la meditación, en la reflexión; su esencia radica en los sentimientos, emociones y en esas voces, que con fuerza lo atraen a un desbordamiento poético de ensueño.

Observa la creación poética de algunos poetas famosos.

En paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, 
porque nunca me diste ni esperanza fallida, 
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; 

porque veo al final de mi rudo camino 
que yo fui el arquitecto de mi propio destino; 

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, 
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: 
cuando planté rosales, coseché siempre rosas. 

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: 
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! 

Hallé sin duda largas las noches de mis penas; 
mas no me prometiste tan sólo noches buenas; 
y en cambio tuve algunas santamente serenas… 

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. 
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

                                                          Amado Nervo        

Ocaso

Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde… El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.

Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.

Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,

para mi amarga vida fatigada…
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar nada…!

                                       Manuel Machado

No hay abandono

Se ha muerto la tiniebla en mis pupilas,
desde que hallé tu corazón
en la ventana de mi rostro enfermo.

¡Oh pájaro de amor,
que trinas hondo, como un clarín total y solitario
en la voz de mi pecho!
No hay abandono…
ni habrá miedo jamás en mi sonrisa.

¡Oh pájaro de amor,
que vas nadando cielo en mi tristeza…!
Más allá de tus ojos
mis crepúsculos sueñan bañarse en tus luces…

¿Es azul el misterio?

Asomada en mí misma contemplo mi rescate,
que me vuelve a la vida en tu destello…     

                                               Julia de Burgos


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