Maria J. Fierro-Treviño

En unas semanas se terminará este año escolar. Los estudiantes están contando los días, pero me imagino que los profesores están contando las horas y los minutos. Cada año los profesores están bajo más estrés. Cada año tienen que asumir más responsabilidades y naturalmente por el mismo sueldo.

Los profesores ya no son sólo profesores sino también padres suplentes, consejeros, confidentes, monitores, secretarios y mucho más. Ya no tienen tiempo para enseñar con todos los quehaceres administrativos que tienen, y el poco tiempo que tienen para impartir conocimiento, es recortado por los días utilizados para los exámenes estatales, programas escolares y días festivos.

Y para colmo, los estudiantes cooperan menos y menos. Por varias razones no participan en sus clases, no hacen la tarea, no vienen preparados con los materiales necesarios, no ponen atención, etc., etc., etc. Para acabarla de moler, la culpa se la echan a los profesores. “Si el estudiante no está pasando la clase es la culpa del profesor”. Y no sólo los estudiantes culpan a los profesores, también sus padres. ¡Creo que se ha vuelto loco el mundo!

No quiero insinuar que hoy día no hay estudiantes estudiosos y respetuosos con sueños y aspiraciones y padres que no apoyan a los profesores completamente. Hay muchos y hay que reconocerlos y darles las gracias porque ellos son los que nos dan las fuerzas para seguir adelante.

Había un tiempo cuando los estudiantes anhelaban aprender. Yo tenía estudiantes que si tenían una B en la clase, querían saber que tenían que hacer para recibir una A. Si tenían una C, querían hacer una B y si era posible una A. Si no estaban pasando la clase y yo les llamaba a los padres, los estudiantes sabían lo que les esperaba al llegar  a casa.

A pesar de los problemas hoy día, nosotros amamos nuestra profesión. ¡Ser profesores es parte de nuestro ser! Aunque respingamos cuando las cosas no caminan bien, nos alegramos muchísimo cuando vemos que nuestros estudiantes tienen éxito.

¿Cuáles son las soluciones para animar a nuestros estudiantes? En este momento, en este día de mayo, ningún profesor piensa en las soluciones. Todos piensan en las próximas vacaciones. Están rendidos y cuentan las horas y los minutos que faltan para despedirse de sus estudiantes para el verano. Suena el timbre al fin del último día de clases y ambos profesores y estudiantes salen corriendo del salón como los galgos salen de su portón en una carrera. Se oye la voz del director en el altavoz, <<Profesores, ¡favor de no atropellar a los estudiantes al salir del salón ni en el estacionamiento de la escuela!>>

SHARE
RELATED POSTS
El 2 de febrero: El comienzo de nuestra historia mexicoamericana – Free Resources for Spanish Teachers
¿Quién fue Amelia Earhart? – Free Resources for Spanish Teachers
Leyendo para comunicar un mensaje… – Free Resources for Spanish Teachers

Leave Your Reply