Por Evelyn Silva

El regreso a la escuela siempre es esperado por estudiantes y maestros con mucha espectativa. Con el inicio del curso escolar no solo comienza un año de aprendizaje académico sino también nueve meses de crecimiento profesional.

La primera semana de clase es un gran reto para todos, estudiantes y maestros. Primeramente, tenemos que acostumbrarnos a los horarios escolares y retomar la jornada educativa y laboral que ha sido puesta en pausa desde el mes de junio. Para los educadores, la semana anterior al comienzo del curso, es necesario ejercitar la rutina laboral y aunque muchas veces sentimos que no nos alcanza el tiempo debido a las reuniones y la preparación del salón de clases, esos días son una práctica excelente que anticipa lo que vendrá con el curso escolar.

Entre actividades administrativas y organizativas, debemos encontrar el tiempo para decorar las aulas, actualizar los planes de clase y los portales electrónicos, hacer las copias del material de trabajo y reencontrarnos con los compañeros de trabajo. Sin dudas, es una semana muy agitada pero muy necesaria ya que nos prepara para la primera semana de clases.

Durante la primera semana de clases, siempre intenta llegar temprano a la escuela para evitar el tránsito vehicular que se aglomera alrededor de los recintos escolares. Estacionar y caminar hasta el salón con calma y sin apuro, es una buena manera de comenzar el día. Luego llegan los estudiantes, los nuevos y los viejos. Los primeros, entran al aula con esa carita de susto y desconcierto que enternece; los segundos, vienen llenos de energía, deseosos de contarle al mundo sus aventuras veraniegas mientras tú, nervioso como los primeros, intentas prestarles atención al tiempo que piensas en la clase que está por comenzar.

Y sí, ese día es una aventura. Presentarte, establecer las reglas de clase, explicar el material y tratar de aprenderte los nombres de los nuevos estudiantes parece una meta interminable. Ese día dura una eternidad y cuando suena el timbre del último periodo de clase no puedes creer que ya han terminado esas 8 horas para las cuales te has estado preparando por toda una semana. Las rutinas diarias quedan establecidas desde el primer día y es importante dejarle saber a los estudiantes qué es lo que esperamos de ellos.

De ahí en adelante, la semana fluye entre actividades diarias y clases que van y vienen. Para el viernes, ya esas caritas desconcertadas están más alegres y menos confundidas. Nosotros los maestros, aunque estamos cansados, ya nos hemos adaptado nuevamente al trajín diario y debemos relajarnos para poder disfrutar de esta maravillas profesión.

El inicio del curso escolar pasa muy pronto y poco a poco estaremos todos estaremos más sosegados. Siempre he pensado que lo más importante durante la primera semana de clases es transmitirles a los estudiantes una buena energía y dejar que el espíritu de cooperación y aprendizaje se apodere de nuestro ambiente trabajo. Nuestras aulas serán nuestra casa por todo el año escolar y por ende, en ella debe reina la calma, la disciplina, el respeto y el deseo de aprender cada día un poquito más.

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